lunes, 11 de marzo de 2013

---Cosmic boy---








































Ir al concierto de tu cantante favorito es algo inexplicable; conocerlo ya es algo inimaginable. Me acuerdo de la primera vez que vi a Jay Kay, más conocido como Jamiroquai, en los Grammys de 1997 con ese estilo musical tan personal, su voz súper dulce y sus letras divinas, bailando sobre esa pasarela movediza, fue alucinante. Sin olvidar obviamente su estilo de vestir, súper característico de él, mezclando lo deportivo con gorros estrafalarios, muy 90s. Sin dudas, Jamiroquai es ¡LOS NOVENTAS! Desde ese momento fue uno de mis artistas favoritos por siempre.
Cuando me enteré  que venía a Paraguay me pareció imposible, no era consciente de eso y no lo creí, hasta esa noche del 13 de febrero cuando apareció con Twenty Zero One en el Jockey Club. Era ORGASMICO, COSMICO, de otro planeta, y es eso justamente lo que hace la buena música. Te transporta a lugares que solo con la mente llegas. Todo el concierto fue un viaje alucinante, fue mas de lo que podría haber imaginado algún día. Cante, sude, llore, pase por todos los estados de ánimos que existen, y aunque suene cursi éramos solo yo y él en el concierto.
El show estuvo impecable. Fue recorriendo todos sus mejores temas, (él podría hacer un concierto solo de hits) enganchándolos sublimemente, los músicos súper conectados, muy prolijos, muy inglés. Hacía muchísimo calor, pensaba que me iba a desmayar en cualquier momento, porque estaba enfrente de las vallas de seguridad. Lo tenía bien enfrente. Por suerte, apenas terminó el concierto empezó a llover torrencialmente y me refrescó el alma.
De ahí fuimos directo al hotel con Andrea, y todo el universo conspiró a favor nuestro para conocerlo. Llegamos al mismo tiempo, le hablamos y no tuvo problemas de que subamos con él a la habitación. Cuando llegamos él estaba sentado en un sofá, tomando una cerveza, osea, ¡así súper normal! Lo que más me sorprendió es que es así tal cual lo ven: divino, súper buena persona, tierno, muy atento. Nos invitó unas birras, fumamos, comimos, hablamos del concierto, de Paraguay, ¡hasta vimos una peli! Nos firmó un papel con dedicatoria y nos sacamos una foto. Fue algo así como un sueño, y hasta pienso que conocerlo fue peor, porque ahora lo amo más. Nunca voy a olvidar su hermosa voz inglesa y su sonrisa pícara.
 Sin dudas, Jamiroquai marcó mi adolescencia y juventud, y obviamente seguirá marcando mi vida. Nunca me canso de escuchar su música. Jamiroquai es simplemente perfecto, para cualquier momento del día, para cualquier momento de la vida.

                                                  GRACIAS BUDWEISER Y GARZIA GROUP

ENJOY







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